Para Marina Massone una joya no es sólo un producto comercial sino un objeto que “habla de nosotros mismos”. Por eso, cuando diseña intenta que sus piezas la representen como autora pero que también identifiquen a quienes las vayan a usar.
Manuk, como muchos jóvenes joyeros, lleva el oficio en la sangre. Su padre, nacido en Grecia, pero de familia armenia, inmigró de pequeño a la Argentina y se dedicó toda su vida a la fabricación de joyas.