El misterioso atractivo de las gemas, sus exquisitos colores y el juego de su luz interna podrían por si solos haberlas hecho preciosas para muchos, pero en realidad para que un mineral (u ocasionalmente un material orgánico) sea considerado una piedra preciosa debe cumplir con varios requisitos.
Ante todo, una piedra preciosa debe ser de atractivo color (incluyendo el caso del diamante en el que se valora la ausencia de color, o escasos colores de especiales características). Tiene también que ser duradera, es decir lo suficientemente resistente al uso constante o a la manipulación sin rayarse o dañarse.
Por ultimo tiene que ser rara, ya que su escasez le proporciona un mayor valor en el mercado. Por esta razón, aunque existe gran cantidad de minerales, solo unos pocos se usan como piedras preciosas aptas para joyería. Ya que las propiedades de las piedras preciosas como dureza, peso especifico o densidad, y la forma en que se rompen o “exfolian” están en relación directa con los enlaces químicos y la estructura atómica de cada gema, quisimos realizar una clasificación basada en estas características que nos ayudara a conocerlas un poco más y que creemos de gran ayuda al momento de responder a los siguientes interrogantes: ¿de dónde provienen cada una de las gemas más conocidas?, ¿qué dureza y fragilidad o exfoliación tienen los distintos tipos de piedras que puedo engarzar en mi pieza? (el diamante, por ejemplo, es el mineral de mayor dureza y al mismo tiempo presenta una perfecta exfoliación que lo hace frágil a la presión en ciertos sentidos), ¿qué tipo de talla resalta las cualidades de la gema que deseo poner en la joya? (la talla cabujón, por ejemplo, se realiza normalmente sobre cristales de calidad inferior, pero una piedra preciosa con ciertas inclusiones puede hacer de este cristal tallado en cabujón una gran gema, con un efecto óptico de gran valor) Dónde se encuentran las piedras preciosas Algunos minerales gemológicos, como el cuarzo, están en todo el mundo. Otros, como los diamantes, son más raros porque las condiciones geológicas necesarias para su formación son menos habituales. Incluso cuando un mineral se encuentra en todo el mundo, sólo una pequeña proporción alcanza la calidad de gema. Las localidades principales en donde se halla material de calidad de gema, deben contener cantidades suficientes como para que su extracción sea rentable. Dureza de rayado En 1822 el mineralogista alemán Frederich Mohs estableció la escala de dureza que lleva su nombre y que es utilizada hasta la actualidad. Seleccionó diez minerales y los organizó del más blando al más duro (talco, yeso, calcita, fluorita, apatito, ortosa, cuarzo, topacio, corindón y diamante), y estableció que la dureza de un mineral estaría dada por la resistencia que presente a ser rayado, de esta forma, cada mineral raya a los que se encuentran por debajo en la escala, pero sólo es rayado por todos los que están mas arriba, y los de igual dureza no se rayan entre sí. Hoy en día que los métodos ópticos de identificación cuentan con gran desarrollo, la prueba de dureza no es muy utilizada en tasación de gemas por tratarse de una prueba destructiva. A nosotros como joyeros nos interesa para la selección de la piedra preciosa y para saber que una joya que tenga una gema de dureza inferior a 7, tiene su brillo expuesto al polvo, que siempre contiene pequeños gránulos de cuarzo, siendo probable que con el transcurrir del tiempo pierda su brillo y se vuelva mate. Lo ideal seria que las gemas utilizadas para joyería tuvieran una dureza de 7 o más en la escala de Mohs. Aunque la mayoría y las mejor valuadas están dentro de este grupo, hay algunas gemas que tienen una dureza inferior a 7 y siguen siendo catalogadas como piedras preciosas por sus especiales cualidades. Exfoliación Muchas gemas pueden romperse por sus caras planas. En este caso el técnico habla de exfoliación, lo cual depende de la estructura reticular de los cristales, de las fuerzas de cohesión entre los átomos (las gemas que se exfolian tienden a romperse a lo largo de planos con enlaces atómicos débiles, por esta razón los planos de exfoliación son normalmente paralelos, perpendiculares o diagonales a las caras del cristal). Según la facilidad con que se rompa un mineral, se diferencia entre una exfoliación muy perfecta (euclasa), perfecta (topacio) y una imperfecta (granate), y se dan también gemas que no son exfoliables (cuarzo). El tallador y el engarzador deben tener especial cuidado con la exfoliación, ya que muchas veces es suficiente un pequeño golpe o una presión excesiva con el apretador para generar la ruptura en la gema. En una compostura, se pueden crear grandes tensiones de temperatura en la piedra, que originan grietas en la superficie de exfoliación, las cuales no representan solamente una devaluación de la gema, sino que supone también el peligro de que la gema se rompa algún día a lo largo de estas líneas. Dentro del mundo de los talladores, las gemas de exfoliación muy perfecta como la euclasa con facetas talladas, se consideren como obras de arte.
Fuentes: - “Guía de las Piedras preciosas y ornamentales”, de Walter Schumann, Ed. Omega S.A., Barcelona, 1978 - “Piedras Preciosas”, de Cally Hall, Ed. Omega S.A., Barcelona
NJ, 18 Ene 2012-El pasado 15 de Enero tuvo lugar l