
El Esquema de Certificación del Proceso de Kimberley (KPCS, por sus siglas en inglés), es un sistema internacional de certificaciones diseñado para evitar que los diamantes conflictivos entren en el mercado de los diamantes.
Se preparó para intentar evitar la financiación de guerra o abusos de los derechos humanos, como consecuencia del comercio de este preciado mineral.
El Proceso de Certificación de Kimberley es una iniciativa internacional conjunta que involucra a estados, industria y sociedad civil con el fin de detener el flujo de diamantes de conflicto, desarrollando unos requerimientos mínimos que deben cumplir sus participantes. Tras una llamada a la acción por parte de las Naciones Unidas, desde mayo de 2000, se empezó a pensar en la creación de un sistema de certificación para el comercio internacional de los diamantes en bruto y acreditar así el mercado legal (la extracción de diamantes y oro son una fuente de ingresos primordial para algunas poblaciones, de la que depende -para bien o para mal- su subsistencia).
Las condiciones que se le exige a un país para que pueda participar son las siguientes: ª Que ningún diamante en bruto originario del país financie a grupos rebeldes u otras entidades que tengan como objetivo la destitución de un gobierno reconocido por las Naciones Unidas.
ª Que cada envío de diamantes en bruto que cruce alguna frontera internacional esté asegurado en un recipiente sellado a prueba de manipulaciones y acompañado de un certificado con número único que identifique el contenido y el origen del mismo.
ª Que no haya intercambio comercial de diamantes en bruto con un país que no forme parte del KPCS.
Antes de la implementación del KPCS en el 2003, los diamantes de conflicto sumaban el 15% del comercio mundial, cifra que cayó posteriormente al 1%. Aparentemente, los compradores de diamantes habían logrado asegurarse de que los “diamantes de sangre”, como también se los conoce, hubieran sido prácticamente erradicados del mercado. Pero no pasó mucho tiempo hasta que se comenzaron a encontrar deficiencias en el sistema.
Se comprobó el contrabando entre países que no son parte del proceso a países que si lo son, teniendo finalmente la posibilidad de salir al mercado, los certificados se falsificaron o fueron generados mediante sobornos o engaños.
El objetivo del Proceso Kimberly era la prevención de la esclavitud, la violencia y la financiación de guerras con la venta directa de diamantes. Se pensó que si la financiación de los grupos rebeldes violentos podía ser suspendida, la guerra terminaría, pero especialmente en este año quedó en evidencia la fragilidad del KPCS, a partir del caso particular de los diamantes de la mina Marange de Zimbabwe (antes de este incidente se habían presentado algunos de otro tipo con La República Democrática del Congo en 2004 y Costa de Marfil en 2006). Además, organizaciones civiles como GlobalWitness.org consideran que la industria del diamante no ha hecho esfuerzos suficientes para instaurar efectivamente el Proceso Kimberley y erradicar definitivamente a los diamantes de sangre, enunciando que no se ha hecho un cambio de prácticas que colabore con la concreción de este objetivo.
El caso de la mina Marange en Zimbabwe
Como si los problemas en Zimbabwe no fueran suficientes, en 2006 se descubrió que los campos de Marange en la región de Chiadzwa, ubicada al este del país, contenían enormes reservas de diamantes bajo tierra. Marange es uno de los más grandes descubrimientos de los últimos tiempos en materia de minería, y se cree que puede ser el depósito de diamantes aluviales más grande del mundo.
Estos depósitos no fueron oportunamente explotados a gran escala por la firma DeBeers, quien tuviera la propiedad de estos campos, y recientemente, campesinos desesperados por encontrar algo con qué comprar alimento para sus familias, descubrieron artesanalmente las enormes bondades de estas tierras. Así es como entre 2006 y 2008, cientos de trabajadores rurales fueron forzados a retirarse de sus tierras mediante arrestos ilegales, golpizas, torturas, y hasta asesinatos. La entidad Human Rights Watch, considera que estas muertes han llegado por lo menos a las 200.
El nuevo hallazgo en Zimbabwe y la violencia desencadenada en torno a éste, puso al Proceso Kimberley nuevamente en la mira. En noviembre de 2009 el KPCS suspendió todos los cargamentos desde Zimbabwe hasta que un monitor pudiera certificar que se estaban cumpliendo los requerimientos mínimos del proceso. Recién en marzo de 2010, fue adjudicado un monitor quien pudo confirmar, no solamente que no cumplían, sino que varios cargamentos de diamantes en bruto habían sido exportados a los Emiratos Árabes Unidos entre diciembre de 2009 y abril de 2010, desacatando lo estipulado por los miembros del KPCS.
Para el mes de junio, surgieron reportes declarando que las autoridades de Zimbabwe estaban intimidando a miembros monitores del KPCS y habían detenido sin motivos a uno de ellos. De esta forma, empezó una serie de prolongadas reuniones y discusiones entre los miembros del KPCS. Algunos de sus integrantes, como Martin Rapaport, hicieron duras críticas al proceso. Según un comunicado dijo: “debemos enfrentar el hecho que el Proceso de Kimberley está politizado y que es incapaz de eliminar las violaciones de los derechos humanos en el sector de los diamantes”. Dijo que “la solución está fuera del KPCS y que la industria del diamante debe asumir la plena responsabilidad de cómo y dónde compra diamantes, y dejar de esconderse detrás del Proceso Kimberley”.
Su opinión es de gran importancia dado que es reconocido en el medio como uno de los principales luchadores por la justa comercialización de diamantes, además de ser uno de los primeros y más activos participantes del PK. Otros miembros, como el Presidente del Consejo Mundial del Diamante, Eli Izhakoff, piensan que “el PK ha reducido drásticamente el porcentaje de los diamantes de conflicto en el mercado desde su creación, pero todavía puede ser mejorado”, para lo cual entregaron un informe con una serie de recomendaciones que pretenden sean incorporadas en un futuro próximo y que involucran a todos los participantes en el comercio del diamante.
El futuro del Proceso de Certificacion de Kimberley
Durante este mes de noviembre habrá una reunión donde se retomará el tema y se tratará de definir el futuro de las exportaciones de diamantes en bruto desde Zimbabwe, ya que actualmente hay sanciones por parte de Estados Unidos y la Unión Europea contra este gobierno y contra empresas que se ocupan de diamantes en bruto de la región de Marange. A esta reunión tiene planeado asistir un alto mandatario de EE. UU.
Una de las complicaciones que ha tenido el PK con Zimbabwe es que, en este caso, los abusos son perpetrados por el mismo gobierno del país, y no por grupos rebeldes. Esta reunión se realizará entre noticias de cargamentos que han sido confiscados en Dubai, bajo la sospecha que procedían de Zimbabwe, siendo la segunda vez que los Emiratos Árabes Unidos se ven involucrados en el contrabando de piedras con Marange.
Diferentes apreciaciones sobre el PK
El PK en general ha sido bien recibido, pero algunos sugieren que todavía no se ha llegado suficientemente lejos. “Amnistía Internacional”, por ejemplo opina: “Damos la bienvenida al proceso de Kimberley como un gran paso en la gestión del problema de los diamantes conflictivos, pero hasta que el comercio del diamante esté sujeto a un control obligatorio e imparcial, no habrá garantías efectivas de que todos los diamantes sean identificados y retirados del mercado”.
La organización canadiense “One Sky” coincide con el punto de vista de Amnistía Internacional asegurando que “por más que el Proceso Kimberley sea implementado de manera efectiva, garantizando que los diamantes no puedan usarse para financiar guerras y atrocidades, aún así, sin un sistema de revisiones expertas, independientes y periódicas de todos los países, la totalidad del proceso queda vulnerable al abuso.”
El presidente del Club de Comerciantes de Diamantes de Nueva York, tiene una posición firme: “El Proceso de Kimberley es el medio más eficaz para prevenir la infiltración de los diamantes de conflicto en la cadena de distribución legítima y debe ser defendido con firmeza. Si esto se hace correctamente, la confianza del consumidor en la joyería de diamante continuará siendo alta y los ingresos de las exportaciones de diamantes en bruto servirán para apoyar el desarrollo de las comunidades en las regiones donde se extraen diamantes”. Una de las apreciaciones más interesantes y que vale la pena resaltar es la del presidente de la Federación Mundial de Bolsas de Diamantes, Avi Paz: “No hay ninguna otra industria en el mundo que haya adoptado medidas de reglamentación similar a la del PK. No hemos visto otras industrias que se unan para asegurar que sus productos no tengan mancha. El hecho de que la industria del diamante se encuentre bajo el escrutinio, se debe a que todas las partes involucradas tienen un interés común en la protección de la integridad de la industria, del comercio mundial del diamante y en la confianza de los consumidores de diamantes”.
Para los joyeros, entender este proceso es de suma importancia ética, social y ambiental, ya que puede ser aplicado en breve a toda la cadena de comercialización de un diamante, desde la extracción en las minas, hasta la manufactura de la joyería y su posterior venta por menor. Palabras que vienen desde Estados Unidos como “Responsable Luxury”, “Eco-jewelry”, “Recycled Gold” (Lujo Responsable, Eco-joyería, Oro Reciclado) son cada vez más escuchadas y sus prácticas premiadas. El punto crucial es entender la importancia de reforzar la confianza de los consumidores en los productos de joyería, ya que de otra manera, llegaría un momento en el que la joyería tendría que cambiar sus tradicionales materiales y técnicas.
Para nuestro rubro, siempre ha sido un tema delicado el hecho de que nuestra materia prima esté ligada a procesos económicos internacionales y especulación, a posibles oscuros financiamientos o a abusos de derechos humanos. Por el hecho de trabajar con metales preciosos y gemas de gran valor, tenemos el deber de conocer y tener en cuenta todo intento de legitimar el mercado. Uno de estos intentos es precisamente “El Proceso de Certificación de Kimberley”.
NJ, 18 Ene 2012-El pasado 15 de Enero tuvo lugar l